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Anthropic calcula que los modelos de IA pequeños están a meses de poder autorreplicarse en televisores y electrodomésticos conectados
Un «moho digital» lento pero difícil de apagar: el laboratorio probó por partes cómo un gusano de IA podría vivir en cajas de Android TV de 55 dólares, aunque aclara que ese replicador todavía no existe.
Investigadores de Anthropic estiman que los modelos de inteligencia artificial pequeños podrían estar a meses de tener la capacidad de copiarse a sí mismos en dispositivos del hogar conectados a internet, como hornos inteligentes y cajas de Android TV sin marca, sin necesitar un centro de datos. Así lo plantean William Zhou y Daniel Freeman, del Frontier Red Team de la empresa, en un estudio publicado el 12 de octubre en el sitio de Anthropic.
Los autores aclaran en sus conclusiones que todavía no existe un replicador autónomo fuera de control. Lo que describen son señales de que los modelos completan cada vez mejor los pasos que haría falta encadenar para lograrlo.
Entre los hallazgos medidos en laboratorio, el equipo informó que conectó 15 cajas de Android TV de unos 55 dólares cada una, con 4 GB de memoria, y logró ejecutar entre todas el modelo abierto Gemma4-26B-A4B a 0,39 tokens por segundo, una velocidad muy lenta. También reportó que un modelo de 9.000 millones de parámetros, Qwen3.5-9B, consiguió poner en marcha un servidor de inferencia en 8 de los 9 tipos de hardware probados, desde placas Jetson Nano hasta computadoras Mac.
En una segunda prueba, hecha en una red aislada de ocho máquinas virtuales de Google Cloud que emulaban Android, el modelo GLM-5.2 fue el único de los evaluados que completó el ciclo de propagación: llegó a las ocho máquinas en cuatro de cinco intentos y a siete en el quinto, según el estudio. Anthropic advierte que esa prueba fue simplificada, porque los equipos tenían un puerto abierto sin contraseña, y la considera un techo de lo que podría ocurrir en el mundo real. Tom's Hardware subraya además que el modelo que dirigía la propagación corría en un servidor externo, por lo que el experimento no demuestra que un modelo pequeño pueda replicarse por sí solo en equipos de consumo.
La parte del estudio que se refiere al futuro es una proyección. Anthropic tomó el nivel de GLM-5.2 como el mínimo necesario y, si los modelos pequeños siguen mejorando a su ritmo histórico, calcula que alcanzarían esa capacidad a finales de 2026. Los propios autores advierten que se trata de una estimación aproximada, porque se basa en un índice general de capacidades y no en una medición directa de la habilidad para replicarse.
Según los cálculos del estudio, un replicador de este tipo sería lento: poner en marcha la inferencia en las cajas de TV le tomaría entre 28 y 51 horas con el modelo de 9.000 millones de parámetros, y entre 71 y 150 horas con el de 26.000 millones. Los investigadores lo comparan con un moho o un enjambre de moscas de la fruta que se multiplica en días. Lo que lo haría preocupante, explican, es que no tendría un punto central que se pudiera apagar y que, a diferencia del malware tradicional, podría aprender a funcionar en equipos que no conoce.
El estudio también describe ventajas para los defensores. Un replicador así dejaría huellas en el tráfico de red, porque tendría que mover archivos de varios gigabytes entre dispositivos que normalmente no se comunican, y los proveedores de internet podrían detectarlo y poner en cuarentena a los equipos infectados. Los autores recuerdan que esa estrategia limpió el 92 % de las infecciones de la red de bots Mirai en 14 días, y recomiendan a los fabricantes eliminar las contraseñas por defecto, como ya exige el Reino Unido.