Salud y Belleza/Actualidad
Beber té de forma habitual se asocia con un 11 % menos de riesgo vascular, según un estudio con 485.934 personas
Un trabajo publicado en el Journal of Internal Medicine siguió durante nueve años a adultos en China y halló la mayor diferencia en quienes tomaban entre 6 y 8 tazas al día. Los autores y expertos independientes advierten que se trata de una asociación, no de una prueba.
Lo que hizo el estudio
Dirigido por el doctor Zichen Ye, del Peking Union Medical College, el trabajo siguió a 485.934 adultos de entre 30 y 79 años en China durante una mediana de 9,05 años. En ese período se registraron 14.863 casos de enfermedad vascular, un grupo que incluye enfermedad cardíaca, enfermedad cerebrovascular —la que afecta los vasos del cerebro—, cardiopatía pulmonar y enfermedad arterial periférica. Las personas que bebían té de forma habitual presentaron un 11 % menos de riesgo de desarrollar ese conjunto de afecciones que quienes no lo consumían con regularidad. El 11 % se aplica a ese conjunto de dolencias en grupo, no a cada una por separado.
Cómo se tomaba el té
El menor riesgo estimado apareció en quienes bebían entre 6 y 8 tazas al día —entre los que tomaban té al menos una vez por semana—, aunque los investigadores no definieron el tamaño de la taza, así que esa cifra no puede leerse como una recomendación de consumo. El té negro mostró una asociación más consistente con menor riesgo que el té verde, y el té de intensidad moderada fue el que más se vinculó con el beneficio. Un dato llamó la atención: quienes reportaron tomar el té «ardiendo» presentaron un riesgo elevado de enfermedad vascular.
Asociación, no prueba
Sci.News y Medical Xpress, dos medios que cubrieron el trabajo por separado, coinciden en el matiz central: el estudio es observacional y no puede demostrar que el té proteja el corazón. El doctor Charalampos Rallis, investigador de la Queen Mary University de Londres que no participó en la investigación, recordó que los bebedores de té difieren de quienes no toman té y que el modelo no ajustó por completo dieta e ingresos; además, advirtió que algunos de los hallazgos más llamativos —los del té negro y el té «ardiendo»— deben tratarse como exploratorios porque los autores hicieron muchas comparaciones. En la misma línea, Dell Stanford, dietista senior de la British Heart Foundation, señaló que no debe interpretarse como una cantidad recomendada: la ingesta de té se midió una sola vez, sin un tamaño de taza estandarizado. El estudio también halló que la combinación de té habitual, no fumar y alta actividad física se asoció con el riesgo más bajo.