Sociedad y Diáspora/Actualidad
Cuatro meses después de los terremotos, «aún sigue la fase de emergencia»: el jesuita que coordina la ayuda alerta por las escuelas y las familias sin casa
Txuo Rodríguez, director de Unidos en la Misión, le dijo a EFE que unas 400 escuelas quedaron afectadas y que cerca de 200.000 niños siguen fuera de clase, según sus cálculos. A Vida Nueva le describió una crisis «más larga y menos visible».
Los terremotos del 24 de junio ya no abren noticieros, pero siguen marcando la vida de miles de familias. Esa es la advertencia del sacerdote jesuita Jesús «Txuo» Rodríguez Villarroel, director de la Fundación Unidos en la Misión, que coordina la respuesta de las obras de la Compañía de Jesús en Venezuela. Este jueves 22 de octubre habló por separado con la agencia EFE y con la revista Vida Nueva, que lo entrevistó en la sede de Manos Unidas en Madrid. En las dos conversaciones dijo lo mismo: cuatro meses después, el país sigue en emergencia.
«La emergencia se mide en las viviendas que no se han recuperado, en las escuelas que no funcionan, en las heridas físicas y emocionales que padecen las personas», le dijo a Vida Nueva. A EFE le explicó que la crisis entró en una fase «mucho más larga y menos visible».
La escuela es lo que más le preocupa. Según dijo a EFE, el desastre afectó a cerca de 400 planteles, y alrededor de 200.000 niños, niñas y adolescentes quedaron fuera del sistema escolar. «Muchos de esos 200.000 puede que no regresen a su escuela», advirtió. Antes de los sismos ya había 1,2 millones de menores sin escolarizar. Son cálculos suyos, no datos oficiales: el interinato no ha publicado cifras de alumnos afectados.
Esa falta de información ya la había denunciado Cecodap. A los 100 días del sismo, la ONG documentó caso por caso a 3.267 niños y adolescentes afectados. Más de la mitad, 1.811, tuvieron que dejar su casa y se fueron con sus familias a otros estados, sobre todo a Monagas, Nueva Esparta, Trujillo, Barinas y Miranda. El Gobierno pasó de dar un balance diario a uno semanal, que luego dejó de publicar, y nunca desglosó las víctimas por edad, según recordó Infobae al reseñar ese informe. Entre los riesgos para la niñez, la ONG señaló las «dificultades para asistir regularmente a la escuela».
Sobre el terreno, la red Fe y Alegría y la ONG española Manos Unidas mantienen la «educación en emergencia» en 24 escuelas, con atención psicosocial a las familias. Según Rodríguez, ese trabajo ha llegado a 17.617 personas de cuatro regiones. Manos Unidas ya envió algo más de 468.000 euros, y cerca de 300.000 fueron para la fundación del jesuita.
Las dos entrevistas repiten el balance de 6.509 muertos. A EFE, Rodríguez le habló además de unos 20.000 venezolanos que perdieron su casa. Su pedido final fue a la comunidad internacional, para que canalice la ayuda a través de las organizaciones que trabajan en el terreno. También lamentó que los medios y «los algoritmos» pierdan el interés cuando la tragedia deja de ser noticia.