Política/Actualidad
Descargas eléctricas, asfixia y una pistola en la boca: lo que vivieron los estadounidenses presos de Maduro
Tres relatos anónimos de la acusación de Nueva York describen cómo la contrainteligencia militar torturó a ciudadanos de Estados Unidos y los mantuvo vivos como moneda de cambio
La acusación formal sustitutiva que la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó el 8 de octubre contra Nicolás Maduro y Cilia Flores describe las torturas que, según los fiscales, sufrieron ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. El documento no revela sus nombres y los identifica como Víctima-7, Víctima-8 y Víctima-9.
El director del FBI, Kash Patel, afirmó al anunciar los cargos que, según lo alegado en la acusación, más de una docena de ciudadanos estadounidenses fueron sometidos a torturas bajo custodia del gobierno venezolano, incluidos el uso de drogas, electrocución y agresión sexual.
Según la acusación, Víctima-7 fue detenido por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en enero de 2022, al entrar a Venezuela, y acusado falsamente de participar en una conspiración para asesinar a Maduro. Durante dos o tres días, en una casa de concreto, fue golpeado en el rostro y el abdomen, le cubrieron la cara y le vertieron un líquido nocivo que le provocó vómito, el cual lo obligaron a comer.
El documento señala que Víctima-7 fue trasladado después a la prisión de Boleíta Norte, en Caracas, donde recibió descargas eléctricas en brazos, piernas y genitales, fue asfixiado, golpeado, privado de agua y comida, y forzado a recibir inyecciones de una sustancia que le causaba convulsiones. La acusación afirma que un coconspirador identificado como CC-3, cuyo nombre no se revela, presenció personalmente una de las electrocuciones, se rio y se burló de él y dio instrucciones a otros agentes. Fue liberado en octubre de 2022, tras ocho meses y medio de reclusión.
Víctima-8 fue detenido por la DGCIM en agosto de 2023, cuando viajaba a Venezuela para visitar a su familia, según los fiscales. Los agentes le causaron una lesión de espalda que requirió hospitalización. En el traslado en ambulancia a Boleíta Norte le pusieron una pistola en la boca y le dijeron que se despidiera de todos los que conocía, le aplicaron descargas eléctricas en los testículos y le colocaron un dispositivo de presión en los tobillos que le hizo perder el conocimiento varias veces.
En la prisión, de acuerdo con la acusación, Víctima-8 sufrió golpizas repetidas por órdenes de CC-3. Uno de sus custodios le dijo que seguía con vida solo porque habían descubierto que era estadounidense y podía resultar útil en un intercambio de prisioneros con Washington.
El tercer caso, el de Víctima-9, data de finales de enero de 2025, días después del inicio del último mandato de Maduro. Según el documento, fue detenido mientras la DGCIM buscaba a otra persona y fue golpeado. En enero de 2026 fue llevado al aeropuerto para ser liberado junto con otro estadounidense, y ambos fueron advertidos de que no hablaran de los abusos.
La acusación menciona además a cinco ciudadanos estadounidenses entre seis ejecutivos petroleros detenidos en 2017, sin identificarlos.
Estos hechos sustentan el nuevo cargo de conspiración para cometer tortura imputado a Maduro y Flores. El mismo documento extendió a Flores el cargo de conspiración para cometer narcoterrorismo.
El juez Alvin Hellerstein citó a ambos a una audiencia este jueves 15 de octubre a las 11:00 de la mañana, hora de Nueva York, para la lectura de los nuevos cargos.