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Francia impone toques de queda parciales tras saqueos masivos y casi 2.400 detenidos
El primer ministro Sébastien Lecornu ordenó a los prefectos restricciones nocturnas. Macron admitió fallos de seguridad; el ministro del Interior ofreció dimitir y el Elíseo lo retuvo. Nuevas marchas están convocadas para el 5 de noviembre.
Francia amanece con el aviso de toques de queda «locales y parciales». El primer ministro Sébastien Lecornu, tras una célula interministerial de crisis, ordenó a los prefectos activar restricciones nocturnas en las ciudades más golpeadas por los saqueos del fin de semana. La medida llega después de que las protestas contra el costo de la vida —con cerca de 550.000 participantes según el gobierno y 800.000 según la CGT— derivaran en lo que medios europeos describen como los peores episodios de violencia urbana en años.
El presidente Emmanuel Macron, en un discurso televisado el domingo, habló de «ira y vergüenza», admitió errores en el operativo del sábado 17 y prometió castigo. «Quienes saquearon deberán pagar por los daños, y quienes buscaron derribar la República rendirán cuentas», dijo, según la versión difundida por The Independent. Evitó declarar el estado de emergencia. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó su dimisión tras reconocer que la policía «perdió el control»; el Elíseo la rechazó y le encargó transparentar las fallas de planificación e inteligencia.
El saldo es contundente. Agencias y crónicas locales hablan de casi 2.400 detenidos en el conjunto de la ola. En Marsella resultaron heridos 107 agentes, tres de gravedad. En París, Marsella, Niza, Burdeos, Lille, Estrasburgo, Grenoble, Toulouse y Nantes hubo saqueos de tiendas, farmacias y locales de electrónica; en Lille vaciaron una tienda Apple. Un joven de 17 años perdió la mano derecha por la explosión de una granada de control de multitudes en Saint-Étienne. AFP documentó el mapa de destrozos; Reuters y otros medios internacionales confirmaron el llamado de Lecornu a toques de queda parciales.
La oposición atacó desde flancos opuestos. Marine Le Pen culpó a una «administración macronista agotada»; Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, denunció «incompetencia» y restó utilidad al toque de queda. Algunos alcaldes ya habían adelantado restricciones locales. El gobierno confía en que las vacaciones escolares de medio trimestre den una tregua. Sindicatos y «chalecos amarillos» ya convocan otra jornada masiva para el 5 de noviembre, a seis meses de la presidencial.
Para Venezuela, el episodio recuerda que la «vida cara» y la desconfianza en las instituciones también incendiar calles lejos del Caribe. Francia entra en una semana de prefecturas, seguros a comerciantes y tribunales, con la República bajo presión nocturna.