Salud y Belleza/Actualidad
Galderma, L'Oréal y Natura prueban tratamientos para la llamada «cara de Ozempic»
Las tres compañías estudian productos y tratamientos clínicos para la flacidez y la pérdida de volumen facial que puede acompañar a la bajada rápida de peso con medicamentos GLP-1.
La popularidad de los medicamentos para perder peso está abriendo un frente nuevo para la industria de la belleza. La suiza Galderma, la francesa L'Oréal y la brasileña Natura están probando tratamientos y productos dirigidos a las personas que, tras adelgazar rápidamente, notan el rostro más flácido y con menos volumen, un fenómeno que en redes sociales y en la prensa se conoce como «cara de Ozempic».
Los especialistas citados por Reuters precisan que esa pérdida de volumen no la causan directamente los fármacos, conocidos como GLP-1 —entre ellos Ozempic y Wegovy, de Novo Nordisk, y Zepbound, de Eli Lilly—, sino la rapidez con la que se pierde el peso. Al bajar muchos kilos en pocos meses, la grasa que da soporte al rostro también disminuye y la piel puede quedar más suelta, tanto en la cara como en el resto del cuerpo.
El cirujano plástico facial Michael Somenek, profesor asociado en la Universidad George Washington, explicó a Reuters que ha visto aumentar las consultas de pacientes en tratamiento con GLP-1 durante el último año, y que una pérdida grande de peso en cuatro o seis meses puede afectar de forma visible al volumen del rostro.
Las empresas ya mueven ficha. Galderma, participada en un 20 % por L'Oréal, realizó el año pasado un estudio para evaluar cómo responden algunos de sus tratamientos actuales —entre ellos el bioestimulador de colágeno Sculptra y el relleno Restylane— a los cambios de la piel asociados a estos medicamentos. L'Oréal, por su parte, está probando productos en personas que usan GLP-1, según ha explicado su directora de innovación, Delphine Viguier-Hovasse. Y Natura ensaya tanto productos existentes como una nueva generación de tratamientos, en palabras de su responsable de innovación e investigación, Manuel Krauss.
El incentivo económico es claro. Pfizer estima que el mercado de los medicamentos contra la obesidad podría llegar a 150.000 millones de dólares anuales en 2030, y Boston Consulting Group calcula que los ingresos por tratamientos clínicos de estos cambios en la piel podrían pasar de unos 700 millones a unos 2.000 millones de dólares en cinco años. Son proyecciones de las propias compañías y consultoras, no resultados cerrados.
Los expertos consultados advierten, además, de una limitación práctica: las cremas y los productos tópicos tienen poco margen frente a una pérdida de volumen que ocurre bajo la piel, por lo que buena parte de lo que se está estudiando son tratamientos clínicos aplicados por profesionales sanitarios.