Salud y Belleza/Actualidad
Informe de la OMS: las personas con menos educación registran más hipertensión y diabetes
El primer estudio mundial de la OMS sobre la desigualdad en las enfermedades no transmisibles, elaborado con datos de una década, muestra que el riesgo de enfermar y el acceso al diagnóstico y al tratamiento dependen del sexo, los ingresos, la educación y el lugar de residencia.
Las enfermedades no transmisibles —el cáncer, las dolencias del corazón, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes— causan tres de cada cuatro muertes en el mundo. Pero no golpean a todos por igual. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentado esta semana en Ginebra, midió por primera vez cómo la educación, los ingresos, el sexo y el lugar de residencia marcan diferencias en el riesgo de enfermar y en el acceso a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.
El documento, titulado «El estado de la desigualdad: enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo», se basa en registros nacionales recogidos durante la última década, desglosados por edad, sexo, situación económica, educación, residencia, discapacidad, empleo y condición migratoria. «Sabemos que existen desigualdades inherentes a todos los aspectos de la salud, pero este es el primer esfuerzo por medir sistemáticamente las desigualdades en las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo a escala mundial», explicó Ahmad Reza Hosseinpoor, jefe del Equipo de Monitoreo de la Desigualdad en Salud de la OMS, quien añadió que los resultados «muestran qué poblaciones se están quedando atrás».
Entre los hallazgos: en los países de ingresos bajos y medianos, las poblaciones con menor nivel educativo presentan tasas más altas de hipertensión y diabetes y reciben menos tratamiento. El consumo de tabaco es casi cinco veces mayor en los hombres (32,5 %) que en las mujeres (6,6 %), y el de alcohol es superior en ellos (52,2 % frente a 35,4 %). En cambio, las mujeres salen peor paradas en obesidad y dietas poco saludables (18,4 % frente a 13,8 %) y en falta de ejercicio (33,8 % frente a 28,7 %). La hipertensión es algo más frecuente en los hombres (34,5 % frente a 31,7 %), en parte porque ellos se diagnostican y se tratan menos.
El dinero también separa. En los países en desarrollo fuman más los hombres con menos recursos (25,5 %) que los de mayores ingresos (12,9 %), mientras que el consumo de alcohol es mayor entre los más ricos (26,3 % frente a 19,2 %). La exposición a la contaminación al cocinar con combustibles sucios alcanza al 99,9 % de la población más pobre, frente al 21,4 % de la más rica. En esas economías la hipertensión es más alta en las ciudades (47,8 %) que en el campo (33,7 %). Las mujeres más pobres y con menos estudios son las que menos se someten a la detección del cáncer de cuello uterino.
La OMS advierte de que medir estas brechas es el primer paso para cerrarlas: sin datos por grupos de población, las políticas tratan como iguales a quienes no lo son.