Política/Actualidad
La Corte IDH oirá el miércoles el caso de las víctimas del 11 de abril de 2002
Casi 25 años después, Foro Penal vuelve a San José por 19 muertos y más de 300 heridos: el Estado aún no ha respondido ante la justicia interamericana
Este miércoles 14 de octubre de 2026, a las 9:00 en San José (11:00 en Venezuela), la Corte Interamericana de Derechos Humanos celebrará audiencia pública del caso Trujillo y otros vs. Venezuela. En el centro: los hechos del 11 de abril de 2002, cuando 19 personas murieron y más de 300 resultaron heridas por disparos de arma de fuego.
Foro Penal confirmó que Alfredo Romero y Gonzalo Himiob —quienes intervinieron en la petición inicial ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2002— asistirán a la sesión. La audiencia examinará los argumentos de fondo y las eventuales reparaciones. Podrá seguirse por los canales digitales oficiales de la Corte IDH.
La CIDH remitió el expediente a la Corte el 9 de julio de 2024, tras aprobar el Informe de Fondo n.º 313/23. En ese dictamen, la Comisión concluyó que el Estado venezolano vulneró los derechos a la vida, la integridad personal, la reunión, las garantías judiciales y la protección judicial. Sostuvo, además, que el Estado no demostró que el uso de la fuerza letal fuera legítimo, necesario ni proporcionado, y que las investigaciones internas no esclarecieron los hechos ni sancionaron a los responsables.
Efecto Cocuyo, Monitoreamos y Runrunes coinciden en el marco: casi un cuarto de siglo después, las víctimas y sus familiares siguen sin justicia efectiva en el ámbito interno. A seis meses de cumplirse 25 años de aquella jornada, el sistema interamericano sitúa al Estado frente a un tribunal regional.
El chavismo construyó un relato oficial sobre el 11 de abril; las víctimas esperan que la Corte IDH mida ese relato con el derecho internacional. No se trata de reescribir la historia en un titular: se trata de que un Estado que falló en investigar y sancionar rinda cuentas ante un foro que no controla.
Para quienes exigen verdad y justicia, la audiencia es un recordatorio incómodo para el interinato y para toda la cadena de poder que heredó la impunidad. El paso del tiempo no borra 19 muertos. Tampoco borra la obligación de reparar.
La audiencia no es una sentencia: es la vista oral sobre fondo y reparaciones; el fallo llegará después. Mientras tanto, el expediente ya dejó constancia de lo que Caracas evitó juzgar del todo en tribunales propios.