Salud y Belleza/Actualidad
La forma de contar los sueños podría dar pistas sobre la depresión y la ansiedad
Investigadores de Cambridge, Stanford y Turku analizaron 3.053 relatos de 176 personas y hallaron patrones del lenguaje asociados a los síntomas; advierten que no es una herramienta de diagnóstico.
Lo que soñamos importa, pero también cómo lo contamos. Un equipo de investigadores de las universidades de Cambridge (Reino Unido), Stanford (Estados Unidos) y Turku (Finlandia) analizó 3.053 relatos —1.434 de sueños y 1.619 de pensamientos espontáneos en vigilia— escritos por 176 personas del Reino Unido y Australia durante dos semanas, y encontró que la estructura del lenguaje empleado se relaciona con síntomas de depresión y ansiedad.
El estudio, publicado este mes en la revista Communications Psychology y firmado, entre otros, por Peter Coppola y Pilleriin Sikka, no se fijó en si los sueños eran alegres o tristes. Utilizó la teoría de grafos, una herramienta matemática que representa cada palabra como un punto y une las que aparecen una junto a otra, formando una red. Así se midieron rasgos como la repetición de palabras, la diversidad del vocabulario o qué tan conectadas están unas palabras con otras dentro de cada relato.
Los resultados muestran diferencias claras entre los dos tipos de texto. Los relatos de sueños forman redes más complejas, con más repeticiones de palabras y más integración entre sus partes. Los de pensamientos en vigilia, en cambio, tienden a ser más largos y con menos palabras repetidas. Dicho de otro modo, contamos de manera distinta lo que soñamos y lo que simplemente pensamos estando despiertos.
El hallazgo con posibles aplicaciones es otro: algunos rasgos de esas redes se repitieron en los distintos relatos de una misma persona y guardaron relación con sus síntomas. En concreto, cuando unas pocas palabras ocupan un lugar muy central en el texto y la diversidad del vocabulario es menor, ese patrón se asoció con síntomas de depresión en los relatos de sueños y con síntomas de ansiedad en los de divagación mental.
Los propios investigadores piden cautela. Se trata de asociaciones estadísticas en una muestra concreta, no de una prueba de diagnóstico ni de una demostración de que la forma de narrar cause esos síntomas. Aun así, el equipo considera que el método es prometedor para analizar grandes cantidades de textos personales a bajo costo y que, con más investigación, podría complementar otras vías de estudio del bienestar psicológico.