Petróleo/Actualidad
Llegan taladros y workover a Occidente mientras Cabimas sigue sin luz ni agua
Arriban los primeros equipos de la Fase 1 del plan energético con contrapartes de EE. UU. PCEC anuncia acuerdos millonarios en Delta y Cabimas, pero vecinos del lago denuncian apagones y escasez mientras el petróleo vuelve a moverse.
Los primeros equipos de perforación profunda y unidades de reacondicionamiento técnico (workover) ya están en Venezuela para arrancar formalmente la Fase 1 de la hoja de ruta energética acordada con contrapartes estadounidenses, según reportó Notitarde este domingo 11 de octubre.
Fuentes técnicas citadas por ese medio confirmaron el ingreso de dos taladros de 1.500 caballos de fuerza (HP) destinados a pozos de crudo liviano y mediano, y de 11 equipos modelo 550 especializados en workover para yacimientos del occidente del país. Esas unidades atraviesan procesos de certificación e ingeniería antes de entrar en servicio. El plan contempla una incorporación escalonada de unas tres unidades operativas por mes a partir de octubre.
En paralelo, la compañía estadounidense Pacific Coast Energy Company (PCEC) anunció acuerdos estratégicos con PDVSA para reactivar y desarrollar los bloques Delta y Cabimas, con una inversión total estimada en unos 3.500 millones de dólares, según El Diario (EFE, 7 de octubre). PCEC asumió la operación en el tercer trimestre de 2026. Parte de una base de 19.300 barriles por día y proyecta duplicarla en seis meses, con un techo de 150.000 a 160.000 bpd durante más de una década.
La empresa reportó la reactivación de más de 50 pozos, la incorporación de cuatro equipos de perforación para un programa de 900 pozos en Cabimas —en la cuenca del Lago de Maracaibo— y el inicio del reemplazo de bombas electrosumergibles (ESP) en 37 pozos de Delta, la primera unidad nueva adquirida para ese bloque en ocho años, según Drilling Contractor y El Diario.
El contraste social es duro. El Nacional (10 de octubre), a partir de un reportaje del Wall Street Journal, describe Cabimas —unos 350.000 habitantes— con torres oxidadas, plataformas deterioradas y contaminación del lago. La producción nacional se mantiene ligeramente por encima de un millón de barriles diarios, lejos de los más de 3,2 millones de finales de los años noventa. William Antonio, de SLB, señaló que solo un tercio de los unos 30.000 pozos del país sigue activo.
Residentes afrontan apagones frecuentes y escasez de agua; en algunos sectores el suministro llega apenas unos días cada tres meses, según testimonios recogidos por el WSJ y reproducidos por El Nacional. Lucila Nava, secretaria jubilada cuyo padre trabajó cuatro décadas en Shell, expresó frustración por los acuerdos petroleros mientras los servicios fallan: «Nos gustó Trump cuando sacó a Maduro», dijo, y añadió que eso no da derecho a «llevarte el petróleo de esta manera».
Desde Washington, el portavoz del Departamento de Estado Tommy Pigott ha hablado de una asociación energética estratégica de largo plazo articulada en fases. En el terreno, la maquinaria empieza a llegar. Lo que sigue sin llegar a Cabimas es la certeza de que luz, agua y empleo acompasen el ritmo de los taladros.
ÁCENTARIO registra el avance operativo y los anuncios de inversión como hechos. También registra la queja de las comunidades: sin servicios básicos, el relato de «reactivación» del interinato suena a negocio para unos pocos y abandono para quienes viven sobre el petróleo.


