Machado marca distancia con Washington: la exclusión del diálogo y el socio petrolero de Trump abren el desencuentro
Mientras el Departamento de Estado habla de «progreso real» en la mesa de Caracas, la ganadora de las primarias de hace tres años sigue fuera del país, fuera de la mesa y sin fecha electoral
La relación entre María Corina Machado y la Administración Trump vive su momento más tenso desde la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero. En la entrevista que The New York Times publicó el jueves 15 de octubre, Machado dijo que Estados Unidos la dejó fuera de las negociaciones que el chavismo y un sector opositor celebran en Caracas, y señaló a Alejandro Betancourt —el socio petrolero de Washington, al frente de cerca de una quinta parte de las reservas del país— como responsable de una «corrupción obscena». Para El País, Machado rompe «en cierta medida» la línea de prudencia que mantuvo todo el año.
Los hechos son estos. La mesa de Caracas la encabezan Jorge Rodríguez, por el chavismo, y Dinorah Figuera, por la Asamblea Nacional de 2015, a quien Marco Rubio recibió el 9 de octubre en Washington. Machado y Edmundo González Urrutia no están. El Departamento de Estado respondió al Times que Vente Venezuela fue invitado y que Machado «tiene todo el derecho» de entrar a su país. Bloomberg Línea subraya el matiz: invitar a un partido no es incorporar a su principal dirigente.
Washington, además, celebra. El portavoz Tommy Pigott dijo a NewsNation que ven «un progreso real» en el plan de tres fases de Rubio y «resultados concretos reales», como «reformas hacia un Tribunal Supremo de Justicia independiente y reformas a leyes opresivas». Añadió que «las elecciones son muy importantes», pero que se «necesitan instituciones que puedan respaldar eso».
Ese «progreso» convive con un TSJ que en 48 horas avaló reformar —no derogar— la Ley contra el Odio, con 322 presos políticos contados por Foro Penal al 5 de octubre y con una elección presidencial sin fecha. Trump dijo el 2 de septiembre que la interina «está haciendo un trabajo muy, muy bueno» y sostuvo que Venezuela aún no estaba lista para votar, recuerda Bloomberg Línea. Machado, entretanto, suma siete intentos fallidos de regresar.
Machado no rompe con Washington. Dijo que entiende «la lógica y la racionalidad» del plan de Rubio, que no obstaculizará la negociación si conduce a la democracia y que los contratos petroleros «serán respetados» si cumplen la ley venezolana. Pero trazó una línea sobre la interina: «Creo que todo esto se ha podido hacer sin ella, puesto que es parte de esa estructura criminal». Según El País, rehusó hablar de Rubio, con quien mantuvo durante años una amplia sintonía.
La lectura de ÁCENTARIO: el desencuentro no es un capricho. Washington apuesta por estabilizar con quien controla el Estado; Machado recuerda que la legitimidad salió de las primarias del 22 de octubre de 2023 y de las urnas del 28 de julio de 2024. Ese mismo 22 de octubre, tres años después, el Comando Con Venezuela convocó a la calle para exigir la fecha de la elección. Ninguna transición que deje fuera a quien ganó con millones de votos podrá llamarse democrática. La pregunta para la mesa de Caracas es la misma que hará la calle: ¿cuándo votamos?