Geopolítica/Actualidad
Mulino habla con la interina Delcy tras el sismo de 7,7 en Panamá: ella ofrece 'experiencia' sísmica… la misma que dejó 6.509 muertos en Venezuela
El presidente panameño confirma la primera llamada pública con Delcy Rodríguez. Panamá no ha reconocido el interinato. En junio, el doblete sísmico venezolano sumó miles de muertos y denuncias de más de 29.000 desaparecidos.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, confirmó que conversó por teléfono con la interina Delcy Rodríguez tras el sismo de magnitud 7,7 que sacudió el istmo el 9 de octubre. En un recorrido por zonas afectadas, Mulino declaró, según EFE: 'Hoy tuve una conversación con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que me puso a disposición por toda la experiencia'.
Es la primera vez que Mulino informa públicamente de un contacto con quien fue vicepresidenta y canciller de Nicolás Maduro. El gobierno panameño no ha reconocido el interinato que Rodríguez asumió tras la captura de Maduro por Estados Unidos el 3 de enero de 2026. El gesto diplomático, por tanto, no equivale a legitimación política: es una llamada de emergencia entre vecinos sísmicos.
El contraste es brutal. El 24 de junio, un doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 asoló el litoral central venezolano. Según cifras del propio interinato, dejó al menos 6.509 muertos, 14.239 viviendas con afectaciones moderadas y 11.001 con daños graves. El interinato no ha publicado cifras consolidadas de desaparecidos. Iniciativas ciudadanas como 'Desaparecidos Terremoto Venezuela' han denunciado más de 29.000 personas en paradero desconocido. La respuesta oficial sigue bajo fuerte cuestionamiento de afectados y organizaciones.
En Panamá, el balance oficial más reciente del sismo del 9 de octubre reportó 27 heridos, ninguno de gravedad; 426 viviendas afectadas con 2.130 personas; 419 escuelas dañadas en distinto grado; y daños en carreteras del interior. No hubo muertos. Las autoridades declararon emergencia nacional para canalizar hasta 100 millones de dólares. Mulino también habló con la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, y recibió ofrecimientos de EE.UU. —a través de Marco Rubio y Pete Hegseth—, Israel y gobiernos centroamericanos, además de multilaterales.
Que la interina ofrezca 'experiencia' después de una tragedia con miles de muertos en casa es, como mínimo, una ironía geopolítica. Ofrecer asistencia sísmica sin haber transparentado desaparecidos ni cerrado la emergencia en el propio territorio no borra el saldo de junio. Panamá necesita ayuda técnica y solidaridad regional; Venezuela necesita verdad sobre sus desaparecidos, reconstrucción real y un poder que no convierta la catástrofe en narrativa de legitimación exterior.
La llamada existe; el reconocimiento del interinato, no. Y esa distinción importa: un teléfono en emergencia no lava la deuda humanitaria ni convierte en 'gobierno' a quien la oposición democrática y buena parte de la región siguen tratando como administración interina sin mandato electoral claro.



