Salud y Belleza/Actualidad
Tras un sangrado cerebral, los anticoagulantes más nuevos se asociaron a menos infartos cerebrales y muertes
Un estudio con 1.502 personas con fibrilación auricular y una hemorragia cerebral previa, publicado en la revista Neurology, no encontró más sangrados con los fármacos nuevos; la warfarina, el anticoagulante clásico, sí se asoció a más hemorragias. Al ser un trabajo observacional, sus resultados muestran una asociación, no una causa.
Para una persona que ya sufrió un sangrado dentro del cráneo, pocas decisiones médicas son tan delicadas como la de darle un anticoagulante, un medicamento que hace la sangre más fluida para evitar coágulos. El fármaco protege de un tipo de derrame, pero podría provocar otro. Un estudio publicado el 21 de octubre en Neurology, la revista de la Academia Estadounidense de Neurología, aporta datos nuevos sobre ese equilibrio en pacientes con fibrilación auricular, una arritmia —un latido irregular del corazón— que favorece la formación de coágulos capaces de viajar al cerebro y causar un infarto cerebral, también llamado ictus isquémico.
El equipo de Paula Tiili, de la Universidad de Helsinki (Finlandia), siguió durante hasta dos años a 1.502 personas con una edad promedio de 78 años, que tenían fibrilación auricular y habían sufrido una hemorragia intracraneal al menos cuatro meses antes del diagnóstico de la arritmia. El 15 % tomaba anticoagulantes orales directos —los más nuevos: apixabán, rivaroxabán, edoxabán y dabigatrán—, el 29 % tomaba warfarina, el anticoagulante clásico, y el 56 % no tomaba ningún anticoagulante.
Durante el seguimiento se registraron 57 infartos cerebrales, 45 nuevos sangrados cerebrales y 257 muertes. En comparación con quienes no tomaban anticoagulantes, el uso de los fármacos nuevos se asoció a un riesgo aproximadamente un 80 % menor de infarto cerebral y de muerte, sin que aumentara el riesgo de un nuevo sangrado. La warfarina también se asoció a menos infartos y muertes, pero a cambio de un mayor riesgo de nuevas hemorragias.
«Los anticoagulantes pueden ayudar a prevenir el infarto cerebral, pero en las personas con fibrilación auricular que ya tuvieron un sangrado cerebral las decisiones de tratamiento pueden ser complejas, por la preocupación de que ocurra otro sangrado», señaló Tiili en el comunicado de la academia. La investigadora agregó que los resultados pueden ayudar a los médicos a tomar decisiones más ajustadas a cada paciente, aunque hace falta más investigación para confirmarlos.
Los propios autores advierten de los límites del trabajo: es un estudio observacional, es decir, observó lo que ocurrió con pacientes que ya recibían —o no— estos tratamientos, sin asignar los medicamentos al azar; por eso demuestra una asociación y no que los fármacos sean la causa de la diferencia. Además, solo incluyó a personas que sobrevivieron más de tres meses tras el diagnóstico, por lo que sus conclusiones podrían no valer para la etapa más temprana.