miércoles, 21 de octubre de 2026

Ciencia y Curiosidades · Historia

El hombre que sobrevivió a las dos bombas atómicas

El ingeniero Tsutomu Yamaguchi estaba en Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y, tres días después, en Nagasaki, su ciudad natal. En 2009, Japón lo reconoció oficialmente como el único doble hibakusha de la historia: la única persona certificada como superviviente de ambas explosiones.

JER · domingo, 18 de octubre de 2026 · Una historia para descubrir

Vista en blanco y negro de Hiroshima devastada en 1945: calles cubiertas de escombros y escasos edificios en pie
Hiroshima en 1945, vista hacia el noroeste desde el tejado del Hospital de la Cruz Roja tras el bombardeo del 6 de agosto. Yamaguchi se encontraba en la ciudad aquel día, a unos tres kilómetros del hipocentro. · Foto: Gobierno de EE. UU. / dominio público · Licencia
Estatuas religiosas deterioradas sobre una colina con el valle de Nagasaki destruido al fondo, en septiembre de 1945
Figuras religiosas dañadas sobre una colina frente al valle arrasado de Nagasaki, el 24 de septiembre de 1945, seis semanas después del bombardeo que Yamaguchi también sobrevivió. · Foto: Cpl. Lynn P. Walker Jr., USMC (NARA) / dominio público · Licencia

El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, Tsutomu Yamaguchi caminaba por Hiroshima en su último día de trabajo en la ciudad. Tenía 29 años, era ingeniero naval de Mitsubishi Heavy Industries y llevaba tres meses destinado en los astilleros de la empresa, diseñando un buque petrolero. Residía en Nagasaki, a unos 300 kilómetros al suroeste, donde lo esperaban su esposa, Hisako, y su hijo Katsutoshi, de pocos meses. Según su propio relato, aquella mañana vio un bombardero B-29 y dos pequeños paracaídas en el cielo, y acto seguido un enorme destello, como una llamarada de magnesio. Se encontraba a unos tres kilómetros del hipocentro de la primera bomba atómica usada en una guerra.

La explosión lo lanzó por los aires y lo dejó inconsciente. Sufrió quemaduras graves en la parte superior del cuerpo, se le rompieron los tímpanos y quedó temporalmente ciego y sordo del oído izquierdo, una sordera que ya no lo abandonaría. Pasó la noche en un refugio antiaéreo junto a dos colegas, Akira Iwanaga y Kuniyoshi Sato, que habían viajado con él desde Nagasaki. Al día siguiente, vendado y con fiebre, tomó un tren hacia el sur y el 8 de agosto llegó por fin a su casa.

El 9 de agosto, pese a sus heridas, Yamaguchi se presentó en su oficina de Mitsubishi en Nagasaki. Estaba contándole a su jefe que una sola bomba había destruido Hiroshima entera cuando, según su testimonio repetido durante años, el jefe le respondió que estaba loco. En ese momento, a las 11:02, un segundo destello iluminó la ciudad: Estados Unidos había lanzado la segunda bomba atómica, esta vez sobre Nagasaki. Su lugar de trabajo estaba también a unos tres kilómetros del hipocentro, en el valle de Urakami. La onda expansiva lo derribó y le arrancó las vendas, pero volvió a sobrevivir sin nuevas heridas graves, aunque pasó más de una semana con fiebre alta al no poder renovar sus curas. «Pensé que la nube en forma de hongo me había seguido desde Hiroshima», diría después. Su esposa y su hijo, que estaban en la ciudad, también sobrevivieron. Seis días más tarde, Japón anunció su rendición y terminó la Segunda Guerra Mundial.

Estatua monumental de la Paz en el Parque de la Paz de Nagasaki, con un brazo señalando al cielo y el otro extendido en horizontal
La Estatua de la Paz del Parque de la Paz de Nagasaki, erigido cerca del hipocentro de la segunda bomba, donde cada 9 de agosto se recuerda a las víctimas. · Foto: Balon Greyjoy / CC0 · Licencia

Terminada la guerra, Yamaguchi trabajó como traductor para las fuerzas de ocupación estadounidenses y luego como maestro de escuela, antes de regresar a Mitsubishi. Su cuerpo cargó siempre las secuelas: la sordera del oído izquierdo, años de vendas constantes, una calvicie temporal y, con el tiempo, enfermedades asociadas a la radiación como cataratas y leucemia. En 1957 fue certificado como hibakusha —«persona afectada por la explosión»—, pero solo por Nagasaki. Durante décadas guardó silencio sobre lo ocurrido en Hiroshima; su propia familia temía que su aparente buena salud hiciera pensar que sobrevivir a una bomba atómica era posible sin consecuencias.

El giro llegó en 2005, cuando su hijo Katsutoshi, que tenía seis meses cuando cayó la bomba de Nagasaki, murió de cáncer a los 59 años. Yamaguchi empezó entonces a contar su historia en escuelas y actos públicos. En agosto de 2006, a los 90 años, intervino en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, durante la proyección del documental Nijū hibaku («Bombardeado dos veces»), dedicado a los dobles supervivientes. «Como doble superviviente de la bomba atómica, experimenté la bomba dos veces y espero sinceramente que no haya una tercera», dijo ante el público, según recogió la agencia Kyodo.

En enero de 2009 solicitó formalmente el reconocimiento de su doble exposición y el 24 de marzo de 2009 el Gobierno japonés lo certificó como nijū hibakusha, el único de la historia. Tenía 93 años. «Mi doble exposición a la radiación es ahora un registro oficial del Gobierno. Puede contar a las generaciones jóvenes la horrible historia de los bombardeos atómicos incluso después de que yo muera», declaró al diario Mainichi. Semanas antes de su muerte, ya hospitalizado, recibió la visita del cineasta James Cameron, interesado en llevar los bombardeos al cine.

Tsutomu Yamaguchi murió de cáncer de estómago el 4 de enero de 2010, a los 93 años, en su Nagasaki natal. El alcalde de la ciudad, Tomihisa Taue, lamentó la pérdida de «un valioso narrador». Él solía resumir su vida con una idea sencilla: había sobrevivido dos veces para que nadie tuviera que sobrevivir una tercera.

Fuentes y lecturas para explorar