Dos mesas, ninguna fecha
La PUD presentó su Gran Acuerdo Nacional de 14 puntos sin fijar fecha electoral. Dos mesas, ninguna fecha: Venezuela no necesita más documentos, necesita un día en el calendario.
La semana pasada, en esta misma página, decíamos que Machado no rompe sino que exige: fecha, transparencia y regreso. Esta semana, la oposición venezolana dio un paso que merece tomarse en serio. La Plataforma Unitaria Democrática presentó en Caracas su Gran Acuerdo Nacional: un documento de 14 puntos que ratifica el liderazgo de María Corina Machado —que participó de forma virtual desde su exilio en Panamá— y propone una ruta de redemocratización.
El acuerdo dice lo que hay que decir. Elecciones libres, competitivas y verificables, con prioridad en las presidenciales. Liberación total e incondicional de los presos políticos. Retorno seguro de los exiliados. Fin de la persecución. Levantamiento de las inhabilitaciones políticas. Recuperación de la autonomía de los poderes públicos. Transición pacífica, ordenada y sostenible. Edmundo González lo respaldó y llamó a "hacer valer los compromisos asumidos". Machado lo llamó "nuestro gran acuerdo para la reconstrucción de la república" y prometió: "Estamos al comienzo de una nueva era... Venezuela será libre".
Todo eso está bien. Pero hay un problema, y es el mismo problema de siempre: el acuerdo no fija ninguna fecha.
Ni la Plataforma, ni la mesa de Caracas, ni el Gobierno interino han fijado una fecha para votar. La frase no es nuestra; es como resumió Infobae la jornada del domingo. Tres actores, tres documentos, cero fechas. Una propuesta de transición sin fecha no es una hoja de ruta: es una declaración de principios. Y las declaraciones de principios, en Venezuela, tienen una larga y triste historia de no cambiar nada.
Lo segundo que hay que mirar es dónde queda parado este acuerdo frente a la otra mesa: la de Caracas, la que respalda Washington, la que encabeza Dinorah Figuera. La PUD dice que quiere dialogar con "otro sector opositor" —es decir, con el de Figuera— y Machado ha dicho que no obstaculizará ese proceso. Bien. Pero no nos engañemos: lo que hay ahora son dos mesas. Una con el aval del Departamento de Estado y el "100% de apoyo" de Rubio. Otra con el liderazgo de la mujer del 52% y un documento de 14 puntos. La pregunta que nadie responde es si son complementarias o competidoras. Y esa pregunta no se resuelve con comunicados: se resuelve sentándose juntos.
Lo tercero es la tensión interna, la más incómoda de todas. Vente Venezuela, el partido de Machado, exige comicios en 2027, la publicación inmediata del cronograma electoral, y en su espacio se habla del 24 de julio. Pero la Plataforma, que acaba de ratificarla como líder, no puso fecha en su acuerdo. Es decir: la coalición le dice al país "Machado es la líder" y al mismo tiempo deja fuera del documento la exigencia central de su líder. Esa incoherencia la va a explotar el chavismo el primer día que la necesite.
Y sin embargo —y esto hay que decirlo con la misma claridad—, el acuerdo tiene un valor real. Reordena a la oposición en torno a una sola jefatura después de meses de dispersión. Pone por escrito un programa democrático mínimo que cualquier mesa seria tendría que asumir como insumo: presos libres, exiliados de vuelta, inhabilitaciones levantadas, poderes autónomos. La misma semana, Human Rights Watch —en su primera visita oficial a Venezuela en 18 años— exigió exactamente eso: reformas institucionales sólidas y la liberación de todos los presos políticos. Y le da a Machado algo que no tenía: una plataforma propia, firmada por la coalición, para negociar desde una posición distinta a la de la excluida que denuncia desde afuera.
Nuestra postura en Acentario es clara. El Gran Acuerdo Nacional es un buen documento con un defecto grave: le falta lo único que convierte un documento en un plan, que es la fecha. Por eso pedimos tres cosas. Una: que la propia Plataforma le ponga fecha a su acuerdo —el 24 de julio de 2027 ya está sobre la mesa; que lo adopten o propongan otra, pero que haya una—. Dos: que la mesa de Caracas diga si toma este acuerdo como insumo o lo ignora; el silencio también es una respuesta. Tres: que Washington aclare si su "100% de apoyo" incluye al acuerdo de la PUD o solo a la mesa de Figuera.
Dos mesas, ninguna fecha. Venezuela no necesita más documentos. Necesita un día en el calendario.