lunes, 19 de octubre de 2026

Portada

Editorial

Dos mesas, ninguna fecha

La PUD presentó su Gran Acuerdo Nacional de 14 puntos sin fijar fecha electoral. Dos mesas, ninguna fecha: Venezuela no necesita más documentos, necesita un día en el calendario.

Portada de la editorial Dos mesas, ninguna fecha
Acentario · Equipo de diseño y fotografía

La semana pasada, en esta misma página, decíamos que Machado no rompe sino que exige: fecha, transparencia y regreso. Esta semana, la oposición venezolana dio un paso que merece tomarse en serio. La Plataforma Unitaria Democrática presentó en Caracas su Gran Acuerdo Nacional: un documento de 14 puntos que ratifica el liderazgo de María Corina Machado —que participó de forma virtual desde su exilio en Panamá— y propone una ruta de redemocratización.

El acuerdo dice lo que hay que decir. Elecciones libres, competitivas y verificables, con prioridad en las presidenciales. Liberación total e incondicional de los presos políticos. Retorno seguro de los exiliados. Fin de la persecución. Levantamiento de las inhabilitaciones políticas. Recuperación de la autonomía de los poderes públicos. Transición pacífica, ordenada y sostenible. Edmundo González lo respaldó y llamó a "hacer valer los compromisos asumidos". Machado lo llamó "nuestro gran acuerdo para la reconstrucción de la república" y prometió: "Estamos al comienzo de una nueva era... Venezuela será libre".

Todo eso está bien. Pero hay un problema, y es el mismo problema de siempre: el acuerdo no fija ninguna fecha.

Ni la Plataforma, ni la mesa de Caracas, ni el Gobierno interino han fijado una fecha para votar. La frase no es nuestra; es como resumió Infobae la jornada del domingo. Tres actores, tres documentos, cero fechas. Una propuesta de transición sin fecha no es una hoja de ruta: es una declaración de principios. Y las declaraciones de principios, en Venezuela, tienen una larga y triste historia de no cambiar nada.

Lo segundo que hay que mirar es dónde queda parado este acuerdo frente a la otra mesa: la de Caracas, la que respalda Washington, la que encabeza Dinorah Figuera. La PUD dice que quiere dialogar con "otro sector opositor" —es decir, con el de Figuera— y Machado ha dicho que no obstaculizará ese proceso. Bien. Pero no nos engañemos: lo que hay ahora son dos mesas. Una con el aval del Departamento de Estado y el "100% de apoyo" de Rubio. Otra con el liderazgo de la mujer del 52% y un documento de 14 puntos. La pregunta que nadie responde es si son complementarias o competidoras. Y esa pregunta no se resuelve con comunicados: se resuelve sentándose juntos.

Lo tercero es la tensión interna, la más incómoda de todas. Vente Venezuela, el partido de Machado, exige comicios en 2027, la publicación inmediata del cronograma electoral, y en su espacio se habla del 24 de julio. Pero la Plataforma, que acaba de ratificarla como líder, no puso fecha en su acuerdo. Es decir: la coalición le dice al país "Machado es la líder" y al mismo tiempo deja fuera del documento la exigencia central de su líder. Esa incoherencia la va a explotar el chavismo el primer día que la necesite.

Y sin embargo —y esto hay que decirlo con la misma claridad—, el acuerdo tiene un valor real. Reordena a la oposición en torno a una sola jefatura después de meses de dispersión. Pone por escrito un programa democrático mínimo que cualquier mesa seria tendría que asumir como insumo: presos libres, exiliados de vuelta, inhabilitaciones levantadas, poderes autónomos. La misma semana, Human Rights Watch —en su primera visita oficial a Venezuela en 18 años— exigió exactamente eso: reformas institucionales sólidas y la liberación de todos los presos políticos. Y le da a Machado algo que no tenía: una plataforma propia, firmada por la coalición, para negociar desde una posición distinta a la de la excluida que denuncia desde afuera.

Nuestra postura en Acentario es clara. El Gran Acuerdo Nacional es un buen documento con un defecto grave: le falta lo único que convierte un documento en un plan, que es la fecha. Por eso pedimos tres cosas. Una: que la propia Plataforma le ponga fecha a su acuerdo —el 24 de julio de 2027 ya está sobre la mesa; que lo adopten o propongan otra, pero que haya una—. Dos: que la mesa de Caracas diga si toma este acuerdo como insumo o lo ignora; el silencio también es una respuesta. Tres: que Washington aclare si su "100% de apoyo" incluye al acuerdo de la PUD o solo a la mesa de Figuera.

Dos mesas, ninguna fecha. Venezuela no necesita más documentos. Necesita un día en el calendario.

Conversación

Comentarios

Los comentarios se muestran después de la revisión editorial. Si no se aprueban en 24 horas, se eliminan.

Aún no hay comentarios aprobados.