Economía/Actualidad
El FMI admite que todavía «trabaja en los datos fiscales» del interinato y Ortega ratifica a Centerview para reestructurar la deuda
En Bangkok, el Fondo confirma que recibió cuentas nacionales y cifras monetarias, pero no el cuadro fiscal completo: la pieza que falta para negociar una deuda de hasta 200.000 millones de dólares
El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció en Bangkok que todavía no cierra el capítulo fiscal con el interinato de Delcy Rodríguez. «Hemos empezado a trabajar con el Gobierno y nos han estado enviando muchos datos sobre cuentas nacionales, sobre estadísticas monetarias. Todavía estamos trabajando en los datos fiscales», dijo el jueves 15 de octubre Dora Iakova en la rueda de prensa del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, según reseñaron El Universal y Monitoreamos. Añadió que hay datos que las autoridades «tienen la intención de proporcionar a corto plazo» y que el organismo les presta asistencia técnica para «mejorar la calidad de los datos».
Un día después, el vicepresidente sectorial de Economía, Calixto Ortega, dijo a Reuters que Centerview Partners sigue siendo el asesor financiero de la reestructuración de la deuda soberana y de PDVSA. Aseguró que están «muy satisfechos» con la firma estadounidense y que conversó con ella esta semana. Venezuela la contrató en mayo; en junio se informó de que el banco Lazard intentaba sustituirla, recordó la agencia.
La cifra en juego es descomunal: entre 150.000 y 200.000 millones de dólares, lo que podría convertirla en la mayor reestructuración de la historia, según Reuters. Ortega había prometido esta semana publicar «muy pronto» el análisis de sostenibilidad de la deuda, pero la propia agencia apunta que el proceso ha resultado más complicado de lo previsto. El Gobierno ya incumplió su plazo de finales de junio, tras el doblete sísmico, recordó Bloomberg.
Los acreedores, mientras tanto, se organizan. Según Bloomberg, el grupo ad hoc que integran fondos como Grantham Mayo Van Otterloo y T. Rowe Price ya posee alrededor del 37% de la deuda pendiente, con un valor nominal de al menos 22.000 millones de dólares, y los bonos con vencimiento en 2027 acumulan una rentabilidad superior al 60% en el año. Guillermo Guerrero, de EMFI, advirtió que, si el FMI no asume el análisis de sostenibilidad, habría «más margen de maniobra» para un acuerdo más flexible, aunque aclaró que se trata de «rumores sin confirmar».
En la misma cita de Bangkok, Ortega afirmó que «ahora tenemos una economía normal» y que no hay escasez «en absoluto», aunque admitió que la situación «sigue siendo muy difícil», según Monitoreamos. El propio FMI proyecta un crecimiento de 5% este año, pero una inflación de 467,9% al cierre de 2026.
La lectura de ÁCENTARIO: negociar la que podría ser la mayor reestructuración de deuda de la historia sin cuentas fiscales completas es pedir un acto de fe. El interinato reclama confianza a bonistas y organismos mientras el FMI admite que el cuadro fiscal sigue en elaboración. Un acuerdo de esa magnitud compromete al país por décadas y no debería cerrarse sin números auditables ni sin un gobierno salido de las urnas, que es lo que todavía no tiene Venezuela.