Economía/Actualidad
El interinato entrega a la AN el presupuesto de 2027 sin publicarlo y Transparencia Venezuela exige conocerlo
Ni el Ejecutivo ni el Parlamento han divulgado los proyectos de presupuesto y de endeudamiento. La ONG recuerda que la ley obliga a publicarlos y que el presupuesto nacional es secreto desde 2016: «¿Cuál es la excusa ahora?».
El interinato ya tiene listo su presupuesto para 2027, pero los venezolanos no pueden leerlo. El miércoles 14 de octubre, el vicepresidente sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, entregó a la Asamblea Nacional los proyectos de Ley de Presupuesto y de Ley Especial de Endeudamiento para el próximo año. Los recibió el primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante. Ninguno de los dos textos aparece en la web de la Oficina Nacional de Presupuesto ni en otro portal oficial.
Lo que se sabe. Según recogió Unión Radio, Menéndez dijo que «todos los recursos que ingresen a la República» irán a tres prioridades: el ingreso y el poder adquisitivo de la población, los servicios públicos y la infraestructura, y la economía productiva. El Banco Central de Venezuela también consignó su propio presupuesto operativo para 2027. No se conocen montos, ni cuánta deuda nueva pide autorizar el Ejecutivo. Según EFE, ni el Ejecutivo ni el Parlamento divulgaron el contenido.
El reclamo. Transparencia Venezuela exigió este viernes que se publiquen ambos proyectos y sus documentos complementarios. «¿Cómo puede la ciudadanía saber si esos objetivos se cumplirán y cómo se utilizará el dinero público si no se conocen los documentos que los sustentan?», preguntó la ONG. Recordó que el artículo 12 de la Ley contra la Corrupción ordena publicar los proyectos de presupuesto y endeudamiento antes de presentarlos al Parlamento, y que el artículo 8 declara pública la información presupuestaria. Entregarlos a tiempo, como destacaron Menéndez e Infante, «no sustituye el deber de informar a la ciudadanía». Y añadió: «Ninguna ley puede ser secreta».
Una década a oscuras. Según la organización, las estadísticas fiscales dejaron de publicarse en 2009 y el presupuesto nacional no se divulga desde 2016. Lo habitual, advierte, es que tras la aprobación se anuncie un monto global en bolívares y que más del 70 % vaya a «gasto social» que en realidad se consume en salarios y gastos fijos. Tampoco hay datos sobre lo que el Estado cobra por concesiones, licencias, contratos petroleros y mineros o exportaciones. «Si se abren oportunidades para captar recursos y reactivar la economía, ¿por qué se mantiene cerrada la información sobre el dinero público?», cuestionó. Y remató: «¿Cuál es la excusa ahora?».
El contraste es llamativo. La interina Delcy Rodríguez presumió el viernes que el presupuesto se elaboró «desde las comunidades», mientras el país se prepara para la consulta comunal de este domingo. Y el propio FMI admitió esta semana que todavía trabaja con el interinato para mejorar la calidad de sus datos fiscales, justo cuando Caracas pide créditos y negocia la reestructuración de su deuda. Mientras tanto, el salario mínimo sigue congelado en 130 bolívares, unos 15 centavos de dólar.
La lectura de ÁCENTARIO: no hay recuperación creíble con las cuentas escondidas. Si el interinato quiere dinero del Banco Mundial, del BID y de los acreedores, debería empezar por mostrarles a los venezolanos en qué se gasta el suyo. Un presupuesto secreto no es un trámite: es una forma de gobernar sin rendir cuentas.