Economía/Actualidad
GE Vernova inspeccionó turbinas y subestaciones y halló equipos en condición «precaria» por falta de mantenimiento; el interinato culpa a El Niño y a los sabotajes
El presidente de la filial venezolana, Carlos Mousadi, calcula que la mejora no llegará antes de un año, según Banca y Negocios, porque las turbinas no se compran «en un supermercado» y la fábrica tiene su producción comprometida hasta 2029. El cuello de botella, dijo, es la línea de 765 kilovatios hacia el centro del país.
Durante años, el chavismo explicó los apagones con El Niño y con supuestos sabotajes. Ahora es la empresa que el propio interinato contrató para rescatar el sistema la que pone otra causa sobre la mesa. Carlos Mousadi, presidente de GE Vernova Venezuela, contó en el Startup Venezuela Summit 2026 que un equipo de ingenieros de la compañía inspeccionó turbinas y subestaciones del país. «Hemos notado que la condición de los equipos está bastante precaria. El razonamiento es porque no han podido hacer los mantenimientos que requieren los fabricantes», dijo, según EFE.
GE Vernova firmó en septiembre alianzas con PDVSA y con Corpoelec para recuperar la infraestructura eléctrica. Mousadi elogió a los técnicos venezolanos, que mantienen los equipos «sin las partes que requieren los fabricantes», y anunció un plan de entrenamiento y recertificación que, según dijo, le pidió el ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá.
Un año, como mínimo
El ejecutivo también habló de plazos. Según Banca y Negocios, que siguió su intervención, Mousadi calculó que la mejora en la generación térmica podría empezar a notarse entre ocho meses y un año, siempre que lleguen las turbinas, y que en la hidroeléctrica también tomará alrededor de un año porque hay que modernizar subestaciones clave. «Los equipos necesarios no están en un supermercado en el que uno puede comprar directamente, sino que deben ser fabricados», explicó. GE tiene comprometida su producción de turbinas hasta 2029 y 2030, y en algunos tamaños hasta 2031, aunque, según el ejecutivo, intenta conseguirlas con urgencia a pedido del gobierno.
El problema más grave, insistió, no es producir energía sino llevarla. La línea de transmisión de 765 kilovatios que va del bajo Caroní al centro del país «no está operativa o no está lo suficientemente operativa», y técnicos del Departamento de Energía de Estados Unidos estudian cómo hacerla transportar más carga. Su propuesta es instalar plantas de ciclo combinado que usen más gas, «un recurso muy económico y que se pierde en Venezuela».
Una factura que paga la economía
El diagnóstico coincide con el de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines, que esta semana estimó en hasta 40.000 millones de dólares la inversión necesaria para un plan de recuperación de diez años. Mientras tanto, en Carabobo y Zulia ha habido protestas por cortes de hasta ocho horas, y este viernes usuarios de la Gran Caracas y de varios estados reportaron en redes un fuerte bajón eléctrico, sin explicación oficial hasta la tarde, según Contrapunto y AlbertoNews.
Los obispos lo resumieron el mismo día en su exhortación pastoral: el sistema eléctrico es un «gravísimo problema» que «afecta profundamente la calidad de vida del venezolano».