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Israel vota y nadie gana: Netanyahu se queda sin mayoría y la Knéset queda trancada
Con el recuento parcial, el bloque de Netanyahu suma 53 escaños y el de Eisenkot 48, lejos de los 61 necesarios para gobernar. Faltan los votos en doble sobre y los resultados oficiales se esperan el 4 de noviembre, así que las cifras aún pueden moverse.
Israel votó el martes 27 de octubre y el resultado, con el recuento aún parcial, no le da a nadie la mayoría para gobernar. Según los datos del Comité Central Electoral recogidos por la prensa israelí y difundidos por Reuters, el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu suma 53 escaños y el bloque opositor encabezado por el exjefe militar Gadi Eisenkot suma 48, en una Knéset de 120 asientos donde hacen falta 61 para formar gobierno. Los partidos árabes, fuera de ambos bloques, rondan los 19 escaños, su mejor resultado histórico.
Una participación récord y un mapa fragmentado
La participación alcanzó el 77,7 %, la más alta desde 1999, en las primeras elecciones generales desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El Likud de Netanyahu sigue siendo el partido más votado, con 26 escaños, seguido por el Yashar de Eisenkot, con 21, pero el retroceso del bloque gubernamental es evidente: la coalición que llegó a tener 68 escaños en la Knéset saliente se queda ahora en 53, ocho por debajo de la mayoría. Eisenkot, por su parte, está a 13 escaños de gobernar en solitario, y su camino pasa por un obstáculo que él mismo levantó en campaña: se negó a formar gobierno con los partidos árabes.
Las cifras, además, aún no son definitivas. Falta contar más de 400.000 votos en doble sobre, los de soldados, diplomáticos, presos y pacientes hospitalizados, y los resultados oficiales se esperan el 4 de noviembre. Los propios recuentos parciales han oscilado en un escaño o dos entre una actualización y otra, así que el 53-48 de este miércoles debe leerse como una foto del escrutinio, no como el reparto final.
Cuatro salidas y ninguna fácil
Reuters resume cuatro opciones para romper el bloqueo: un gobierno de unidad nacional bajo Netanyahu, que exigiría a Eisenkot desdecir su promesa central de campaña; un gobierno de Eisenkot sostenido desde fuera por los partidos árabes, algo que la mayoría de los partidos judíos de su bloque ha rechazado históricamente; que Netanyahu arranque diputados a la oposición, una maniobra que ya ha ensayado antes; o unas nuevas elecciones. Mientras tanto, Netanyahu seguirá como primer ministro en funciones, y los analistas citados por Reuters advierten que un gobierno en funciones mantiene amplias competencias en seguridad, incluida la posibilidad de decidir una guerra, aunque con el deber de contención que le impone la ley.
Los mercados ya votaron
La reacción económica llegó antes que el gobierno. El shekel se debilitó alrededor de un 2 % frente al dólar, en su peor jornada en 16 meses, y el principal índice de la bolsa de Tel Aviv cayó cerca de un 3 %, según Reuters. «Ganó por no perder», resumió un analista regional citado por la agencia. La frase describe bien el resultado: Netanyahu perdió la mayoría, Eisenkot no encontró el camino al poder, y la Knéset que debe decidir el futuro de Israel después de tres años de guerra queda, de momento, trancada.