Economía/Actualidad
Caficultores de Lara y Portuguesa acampan frente a una torrefactora en Araure y amenazan con llevar su café a Caracas
Los productores denuncian que la industria les paga unos 240 dólares por quintal, por debajo de los precios pactados en septiembre con la Corporación Venezolana del Café. Dicen que hay 60.000 familias en juego.
Llegaron con las camionetas cargadas de café y no se han ido. Caficultores de Lara y de los municipios Ospino, Araure y Unda, en Portuguesa, siguen apostados este sábado a las puertas del Grupo Botalón, una de las principales torrefactoras del país, en Araure, para exigir que les paguen el precio acordado por su cosecha.
La protesta empezó el lunes 12 de octubre frente a las dos grandes torrefactoras de la zona, cuando los productores se declararon en emergencia. El jueves se concentraron en la autopista José Antonio Páez, a la altura del distribuidor Río Acarigua, y en la noche se trasladaron a Botalón, donde pasaron la madrugada en vigilia e impidieron la entrada de trabajadores y de carga. El viernes había en el lugar efectivos de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional que intentaban que despejaran la zona.
El reclamo es de números. En septiembre, la Corporación Venezolana del Café, la agroindustria y los productores firmaron una tabla de precios que fija 310 dólares por quintal de café lavado y entre 290 y 300 dólares para las otras categorías, según los voceros del sector. Los caficultores aseguran que la industria les paga entre 220 y 240 dólares. El viernes, Botalón empezó a subir sus pagos hasta 260 o 280 dólares, según el vocero Félix Saavedra, pero todavía por debajo de lo pactado.
«Ya estamos cansados, obstinados de que se burlen de nosotros. Estamos perdiendo entre 30 y 60 dólares por quintal, lo que nos lleva a la quiebra», dijo Saavedra. Este sábado insistió: «La propuesta del pueblo caficultor es que de aquí no nos vamos hasta que haya cumplimiento del precio acordado».
El productor William Goyo, de la zona alta de Araure, subió el tono: «Si en este fin de semana no hay respuesta, nos vamos a ir a Caracas con las camionetas Toyota cargadas de café para que nos den la cara directamente allá».
Según Saavedra, el conflicto toca a más de 60.000 familias rurales que viven de la cosecha en los municipios cafetaleros de ambos estados. Los productores recuerdan que el café exige paciencia y dinero: desde que se prepara la semilla hasta que la mata produce pueden pasar tres años. Y en ese tiempo suben los fertilizantes, el combustible, el mantenimiento de las fincas y los fletes.
Los caficultores también piden a la Corporación Venezolana del Café que suspenda las guías de movilización a las industrias que no respeten los precios, y se quejan de que el Ministerio de Agricultura y Tierras no los atiende. Hasta ahora no ha trascendido una respuesta pública de Botalón ni de las autoridades.
El conflicto del café se suma a otros reclamos por ingresos en el país. En Guayana, trabajadores y jubilados de las empresas básicas cumplieron esta semana 72 horas de protesta para exigir un bono de utilidades.