Política/Actualidad
Dos discursos, dos calendarios: la interina promete elecciones sin fecha y Machado le pone 2027
La interina condiciona los comicios a una «secuencia de objetivos» y a una autoridad electoral renovada; Machado, apoyada en el plan de tres fases de Washington, sostiene que la presidencial debe celebrarse en 2027 y que la transición es «irreversible».
En menos de dos horas, Venezuela escuchó el jueves dos versiones incompatibles de su futuro electoral. Primero habló la interina, Delcy Rodríguez, vestida de blanco y con tono pausado, en un mensaje televisado: «Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo». Minutos después, desde el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello, María Corina Machado respondió con un año: 2027. La distancia entre una promesa sin día y una fecha concreta es hoy el principal desacuerdo de la transición.
Rodríguez no dio fecha ni mecanismo. Sostuvo que el horizonte político «no se mide como una fecha en el calendario, sino desde una secuencia de objetivos»: convivencia democrática, paz, recuperación económica y una reforma jurídica ordenada, antes de convocar a las urnas. Advirtió además que la elección no debe convertirse en un problema ni hacer retroceder al país hacia tiempos de confrontación, y condicionó los comicios a que estén organizados por una autoridad electoral renovada, con participación de diversas fuerzas y observación internacional. En el mismo mensaje, la interina buscó mostrar que los cambios pueden surgir desde el propio aparato estatal: reivindicó su trayectoria como ministra, canciller, vicepresidenta ejecutiva y ahora encargada del gobierno, y sostuvo que para transformar el sistema desde adentro hace falta conocer profundamente el Estado.
Machado leyó ese mensaje como un efecto de su regreso y le puso el calendario que la interina evitó. Apoyada en el plan de tres fases de la administración de Donald Trump, citó al secretario de Estado, Marco Rubio, quien según dijo planteó una secuencia que deja clara la realización de unas elecciones presidenciales en 2027. «La fecha de la elección es la fecha de la liberación», afirmó. La opositora agradeció a Trump y a Rubio por la salida de Nicolás Maduro, insistió en que la transición es «irreversible, organizada y pacífica» y sostuvo que su retorno busca reactivar la movilización ciudadana de cara a esos comicios.
Lo que falta por acordar
Las coberturas de este viernes coinciden en un punto: el desacuerdo no es solo de fechas, sino de quién controla las instituciones cuando llegue la votación. La tercera fase del plan estadounidense, la democrática, es la más incierta: no hay un calendario electoral acordado, el movimiento de Machado no participa de la mesa de diálogo con el oficialismo y tampoco existe acuerdo sobre la renovación del Tribunal Supremo y del Consejo Nacional Electoral, pasos que Washington plantea para los próximos meses. Una nueva ronda de diálogo está prevista para noviembre y diciembre será, según los analistas, una prueba clave para las reformas judiciales.
Machado, por su parte, planteó sus propios requisitos previos: actualizar y depurar el Registro Electoral para que todos los venezolanos habilitados puedan votar, designar nuevas autoridades judiciales y electorales y liberar a todos los presos políticos, civiles y militares. La interina, en cambio, defendió en su mensaje la amnistía que según dijo benefició a casi 9.000 personas, una cifra que las organizaciones de derechos humanos matizan: no equivale a 9.000 presos políticos excarcelados, y Foro Penal contabilizaba al 29 de octubre 322 personas encarceladas por motivos políticos. Entre la secuencia sin fecha y el 2027 con movilización en la calle, la transición venezolana tiene ahora dos relojes, y ninguno de los dos ha sido pactado por ambas partes.