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La ONU vuelve a condenar el embargo a Cuba, pero con el apoyo más bajo en 20 años: 130 votos a favor
La Asamblea General aprobó por 34ª vez la resolución contra el bloqueo de EE. UU., con 17 votos en contra y 25 abstenciones; Venezuela no participó en la votación por atrasos en sus cuotas, según el informe del secretario general.
La Asamblea General de la ONU volvió a rechazar el embargo de Estados Unidos contra Cuba, pero esta vez con menos compañía que nunca en dos décadas. La resolución que pide poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington fue aprobada el miércoles 28 de octubre por 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, frente a los 165 apoyos, 7 votos en contra y 12 abstenciones que cosechó el año anterior. Es la trigésima cuarta ocasión consecutiva, desde 1992, en que el máximo órgano de la diplomacia mundial se pronuncia contra la medida, pero también la votación a favor más baja de los últimos 20 años, según ONU Noticias.
El cambio más llamativo está en América Latina. Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay votaron en contra de condenar el embargo, alineándose con Washington, mientras Chile, República Dominicana, Honduras y Perú se abstuvieron. Alemania, Italia y Letonia, que durante años respaldaron la resolución cubana, se abstuvieron por primera vez en mucho tiempo, un giro que El País lee como el fruto de la presión diplomática de Estados Unidos para restarle apoyos al texto. Cuba, por su parte, denunció ante el pleno lo que llamó un «despliegue inusitado» de Washington para cambiar votos, y su presidente, Miguel Díaz-Canel, calificó el resultado como «una victoria de la dignidad y de la verdad».
Un voto sin efecto legal, con peso político
El representante de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, rechazó la premisa misma del debate y sostuvo que la crisis cubana no deriva del embargo, sino del propio gobierno de la isla, una posición que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, rebatió denunciando los estragos económicos y sociales del bloqueo sobre la población, con efectos sobre el acceso al agua, el combustible, los medicamentos y los alimentos. Las tres coberturas coinciden en un matiz jurídico esencial: la resolución no es vinculante y no obliga a Estados Unidos a levantar las sanciones, porque solo el Congreso estadounidense puede desmontar un entramado que data de 1960 y que se endureció con leyes como la Helms-Burton, cuyos efectos extraterritoriales el texto aprobado vuelve a cuestionar.
El dato venezolano de la votación lo aporta Analítica: Venezuela no participó porque tiene suspendido su derecho al voto en la Asamblea General por atrasos en el pago de sus cuotas a Naciones Unidas, según un documento del secretario general, António Guterres. Caracas, que en otras épocas votaba junto a La Habana contra el bloqueo, quedó así fuera de una votación en la que sus vecinos latinoamericanos se dividieron entre el respaldo a Washington y la abstención. El resultado deja dos lecturas abiertas: la condena al embargo sigue siendo mayoritaria en el mundo, pero su base se estrecha año a año, y la isla, sumida en una crisis energética que la propia ONU vincula con las sanciones, tendrá que esperar a que el Congreso de Estados Unidos, no la Asamblea General, decida el futuro del bloqueo.