Salud y Belleza/Actualidad
Acostarse más temprano se asoció con mayor pérdida de peso en un ensayo con prediabetes
Un ensayo controlado aleatorio de la Universidad de Nueva York, publicado en «Nursing Research», siguió a 196 adultos con prediabetes que dormían menos de 6,5 horas por noche durante ocho semanas: cada hora que se acostaban antes se asoció con unos 0,6 kilos más de pérdida de peso, sin que ningún programa cambiara los niveles de glucosa. La nota informa, no prescribe.
La hora a la que nos dormimos, y no solo cuántas horas dormimos, puede pesar en la balanza. Un ensayo controlado aleatorio de la Universidad de Nueva York, publicado en la revista «Nursing Research», halló que acostarse más temprano se asoció con una mayor pérdida de peso en adultos con prediabetes, con independencia de la duración total del sueño.
El estudio, encabezado por Susan Kohl Malone, profesora adjunta de la Facultad de Enfermería Rory Meyers de la Universidad de Nueva York, incluyó a 196 participantes de entre 21 y 64 años con prediabetes que dormían menos de 6,5 horas por noche. Todos participaron en un programa de estilo de vida de ocho semanas, con sesiones semanales por videollamada sobre alimentación saludable, actividad física y manejo del estrés para prevenir la diabetes; la mitad, además, recibió un componente de sueño con higiene del sueño, entrenamiento para asociar la cama con el sueño y un plan para adelantar la hora de acostarse de forma gradual. Todos llevaron diarios de sueño y, antes y después del programa, monitores continuos de glucosa y actígrafos de muñeca para medir el sueño.
Ninguno de los dos programas cambió los niveles de glucosa. Ambos grupos mejoraron su sueño y perdieron peso, y el grupo con componente de sueño reportó mejor calidad de sueño y menos somnolencia diurna. Pero al analizar a todos los participantes sin distinción de grupo, cada hora que se acostaban antes se asoció con unos 0,6 kilos (1,3 libras) más de pérdida de peso durante las ocho semanas, un vínculo que se mantuvo al margen de cuánto dormían en total.
Los investigadores proponen varias explicaciones posibles, no demostradas por el ensayo: acostarse antes podría limitar la ingesta nocturna, cuando la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa están en su punto más bajo; quedarse despierto hasta tarde se asocia con más exposición a luz artificial, más actividad del sistema nervioso simpático y más apetito impulsado por la grelina, la llamada hormona del hambre. Dormir poco, recuerdan, eleva hormonas del estrés como el cortisol, que favorecen la resistencia a la insulina.
El matiz importa: prolongar el sueño no mejoró la glucosa ni el peso en este estudio, contra lo que el equipo esperaba, y los autores presentan el adelanto de la hora de dormir solo como un objetivo prometedor para la salud metabólica, no como una recomendación general. La nota informa sobre un ensayo concreto en personas con prediabetes y sueño corto; no prescribe cambios de hábito ni sustituye la orientación de un profesional de salud.