Salud y Belleza/Actualidad
Duchas frías durante 12 semanas se asociaron a menos ausencias laborales por enfermedad en un estudio suizo
En la Universidad de Basilea, 719 adultos sanos de 18 a 65 años que no solían ducharse con agua fría se ducharon con el agua lo más fría posible durante 12 semanas; quienes mantuvieron el hábito reportaron menos días de enfermedad, según resultados preliminares de una tesis doctoral.
Ducharse con agua fría durante 12 semanas se asoció a menos ausencias laborales por enfermedad en un estudio de la Universidad de Basilea, en Suiza, cuyos resultados se dieron a conocer el 28 de octubre de 2026. El trabajo, realizado por la psicóloga Lena Glaser como parte de su tesis doctoral en la Facultad de Psicología, incluyó a 719 participantes sanos de entre 18 y 65 años que no solían tomar duchas frías y a quienes se pidió ducharse con el agua lo más fría que permitiera su ducha.
Muchos participantes abandonaron en las primeras dos semanas, pero la tasa de abandono disminuyó después, lo que para Glaser sugiere una habituación gradual. Quienes continuaron dijeron sentirse progresivamente mejor, física y psicológicamente, más despiertos y despejados. Según la universidad, en promedio tomaron un 31 % menos de días de baja por enfermedad que el grupo de control, mientras que otro análisis de los mismos datos, agrupando según el hábito real mantenido y no según el grupo asignado, reportó un 26 % menos de días sintiéndose mal y un 31 % menos de ausencias laborales.
El estudio también midió el efecto ambiental. Bajar una ducha de 45 litros de 40 °C a 15 °C ahorra 1,3 kilovatios-hora, y en 12 semanas los participantes redujeron sus emisiones en 15 kilogramos de dióxido de carbono por persona, aproximadamente lo equivalente a conducir 100 kilómetros. Glaser subraya que incluso pequeños ajustes de temperatura pueden tener un efecto positivo y que no hace falta que el agua esté siempre igual de fría: lo importante es escuchar al cuerpo y adaptarse poco a poco.
Los límites deben leerse junto con el resultado. Los días de enfermedad fueron autorreportados, sin confirmación médica, y la comparación principal se hizo según el comportamiento real de cada participante, no según la asignación inicial, por lo que los resultados muestran una asociación y no prueban que el agua fría proteja por sí sola de enfermar. Además, el manuscrito fue enviado a «Journal of Health Psychology» y, según el análisis publicado sobre la tesis, aún no consta si ha pasado revisión por pares. Tampoco se sabe si los participantes siguieron con el hábito después de las 12 semanas. La nota informa sobre resultados preliminares; no prescribe duchas frías ni sustituye la orientación de un profesional de salud, en especial para personas con problemas cardiovasculares o respiratorios.