Salud y Belleza/Actualidad
Un análisis de sangre con p-tau217 estima el riesgo de deterioro cognitivo hasta diez años antes de los síntomas
El estudio, publicado en JAMA con 2.684 adultos sin deterioro, halló que quienes tenían los niveles más altos tenían una probabilidad estimada del 38% a cinco años y del 78% a diez años; no es una prueba de uso rutinario en personas sin síntomas.
Un análisis de sangre podría anticipar el riesgo de deterioro cognitivo años antes de que aparezcan los síntomas. Investigadores del Mass General Brigham Neuroscience Institute, en Estados Unidos, hallaron que los niveles de una proteína sanguínea, la tau fosforilada 217 (p-tau217), permiten estimar el riesgo de deterioro durante los cinco o diez años siguientes. El trabajo, publicado originalmente en julio de 2026 en la revista JAMA y difundido de nuevo el 30 de octubre mediante un comunicado de la institución, reunió información de seis estudios realizados en Norteamérica, Japón y Australia.
En total participaron 2.684 adultos mayores que no presentaban deterioro cognitivo al comenzar el seguimiento. La duración mediana del seguimiento fue de 5,4 años, y durante ese período 478 participantes desarrollaron algún tipo de deterioro cognitivo, definido como deterioro cognitivo leve, demencia o una puntuación consecutiva de 0,5 en la escala Clinical Dementia Rating.
Los resultados se ordenan por niveles. Entre los adultos mayores cognitivamente sanos con niveles muy altos de p-tau217, definidos como más del doble del promedio del estudio, la probabilidad estimada de progresar hacia un deterioro cognitivo fue de aproximadamente el 38% en cinco años y del 78% en diez años. Quienes tenían niveles moderadamente elevados presentaron riesgos estimados de alrededor del 15% a cinco años y del 45% a diez años. La p-tau217 está relacionada con los cambios cerebrales característicos del Alzheimer y fuertemente asociada con la beta amiloide, y en este estudio aportó información predictiva adicional a la obtenida mediante imágenes cerebrales y análisis genéticos.
La autora principal, Rachel F. Buckley, directora asociada de investigación del instituto y profesora asociada de neurología en la Facultad de Medicina de Harvard, presentó los hallazgos como una de las evidencias más claras hasta ahora de que niveles elevados de p-tau217 anticipan el deterioro. Pero el propio equipo marca el límite: un resultado elevado no significa que una persona vaya a desarrollar necesariamente Alzheimer, y el deterioro cognitivo evaluado puede incluir distintas manifestaciones clínicas y no equivale automáticamente a un diagnóstico de demencia por Alzheimer.
La investigadora Reisa Sperling, una de las responsables del trabajo, explicó que actualmente no se recomienda utilizar estos análisis de forma rutinaria en personas sin síntomas, en parte porque todavía faltan tratamientos preventivos suficientemente establecidos para quienes presentan únicamente un riesgo biológico elevado. Los autores también advierten que factores como la edad, la genética, la función renal, la obesidad y el origen racial y étnico pueden influir tanto en los niveles del biomarcador como en el riesgo de demencia, y que se necesitan cohortes más diversas y seguimientos más prolongados para perfeccionar estas estimaciones.