Salud y Belleza/Actualidad
Uno de cada tres adultos con diabetes tipo 1 presenta riesgo de trastornos alimentarios, según un estudio español
El proyecto D1ANAS, con 451 participantes, halló que el 31,7 % tenía riesgo elevado y que más de un tercio había reducido u omitido insulina; los autores piden vigilar la salud mental junto al control glucémico.
Uno de cada tres adultos con diabetes tipo 1 en España presenta riesgo elevado de desarrollar alteraciones de la conducta alimentaria, según una investigación liderada por la Universidad de León y publicada en la revista internacional «Diabetes/Metabolism Research and Reviews». El estudio, enmarcado en el proyecto D1ANAS, analizó los hábitos alimentarios, el bienestar psicológico y el control de la enfermedad en 451 personas de 16 años o más, residentes en distintas comunidades autónomas.
El dato central es que el 31,7 % de los participantes presentaba riesgo elevado de conductas alimentarias alteradas o de riesgo. La prevalencia fue significativamente mayor en mujeres que en hombres: 35,4 % frente a 14,8 %, según los resultados difundidos por la universidad y recogidos por la prensa. El trabajo se desarrolló con el servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Asistencial Universitario de León y con el apoyo de la sociedad científica SEMERGEN.
Omitir insulina, la conducta más preocupante
Uno de los hallazgos que más preocupan a los investigadores es que el 36,6 % de las personas encuestadas declaró haber reducido u omitido deliberadamente dosis de insulina, una práctica que puede comprometer gravemente el control de la enfermedad. En parte de los casos, esa omisión se relacionó con el control del peso o con compensar la ingesta, un patrón que los especialistas asocian con los trastornos alimentarios en personas con diabetes.
Los autores del estudio, impulsado por las endocrinólogas María Antequera y María Ballesteros junto a investigadores del grupo GIIGAS de la Universidad de León, subrayan que la diabetes tipo 1 exige una atención constante a la alimentación, al cálculo de dosis y a la glucemia, y que esa carga diaria puede convertirse en un factor de riesgo para la salud mental. Por eso plantean que la valoración psicológica forme parte del seguimiento habitual, y no solo la revisión de los niveles de glucosa.
La nota informa sobre los resultados del estudio y no sustituye la orientación de un profesional de salud: cualquier cambio en la dosis de insulina o en la alimentación debe consultarse con el equipo médico que atiende a cada paciente. Los investigadores recuerdan que el trabajo describe asociaciones en un grupo concreto de participantes y que sus conclusiones deben interpretarse en ese contexto, sin generalizarlas a todas las personas con diabetes.