Salud y Belleza/Actualidad
Una huella molecular en la sangre refleja la forma física y anticipa el riesgo de enfermedad
Un estudio internacional con datos del UK Biobank, publicado en Circulation: Genomic and Precision Medicine, halló un perfil sanguíneo asociado a una mejor capacidad cardiorrespiratoria y a un menor riesgo futuro de mortalidad y enfermedades crónicas.
Cada sesión de ejercicio deja una marca en las moléculas que circulan por la sangre. Un equipo científico internacional se preguntó hasta qué punto esa marca puede leerse y si revela la capacidad cardiorrespiratoria, es decir, la solvencia del organismo para captar y utilizar oxígeno durante el esfuerzo, hoy considerada uno de los indicadores más claros de salud.
En el trabajo participaron investigadores del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) y del Centro de Investigación Biomédica (CIBM) de la Universidad de Granada, junto a científicos de la Universidad de Almería, del Leiden University Medical Center (Países Bajos), de la Universidad de Oxford (Inglaterra), de la Universidad de Maranhão (Brasil) y del CIBER de Obesidad (CIBEROBN). Los resultados se publicaron en la revista Circulation: Genomic and Precision Medicine, de la Asociación Americana del Corazón.
Los autores recopilaron información de más de 400.000 participantes del UK Biobank y procesaron los datos de 54.321 personas del Reino Unido. Comprobaron que quienes tienen una mayor capacidad cardiorrespiratoria presentan una huella molecular claramente diferenciada en la sangre, con menores niveles de moléculas relacionadas con la inflamación y un metabolismo de las grasas más eficiente, con lipoproteínas que transportan menos triglicéridos.
Tras un seguimiento de nueve años, las personas con un perfil molecular asociado a una mejor capacidad cardiorrespiratoria presentaron un 39 % menos de riesgo de mortalidad y una reducción del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas: diabetes tipo 2 (90 %), enfermedades cardiovasculares (42 %) y cáncer colorrectal (33 %). Los autores subrayan que se trata de asociaciones observadas en una población concreta, no de una prueba de que un análisis de sangre prevenga por sí solo esas enfermedades.
Medir la capacidad cardiorrespiratoria hoy exige una prueba de esfuerzo máxima que rara vez se realiza en la práctica clínica. Por eso, según el autor principal, Sergio Miras Moreno, de la Universidad de Granada, el hallazgo acerca la posibilidad de que en el futuro un análisis de sangre pueda complementar o facilitar esa evaluación y, con ella, la estimación del riesgo de enfermedad. No se trata de una prueba disponible para uso clínico ni de una recomendación individual: la nota informa de un resultado de investigación, no prescribe.