Salud y Belleza/Actualidad
Moverse más se asoció a síntomas depresivos más leves en personas con mayor riesgo genético
Un estudio de la Universidad Estatal de Kansas, publicado en «Nature Mental Health», analizó datos del programa All of Us de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos: entre adultos más activos, el vínculo entre el riesgo genético y la gravedad de los síntomas de depresión fue más débil, tanto en pasos diarios como en minutos de actividad moderada a vigorosa medidos con Fitbit.
Incorporar actividad física a la rutina diaria podría ser especialmente beneficioso para las personas con predisposición genética a la depresión. Así lo sugiere una investigación de la Universidad Estatal de Kansas, encabezada por el profesor asistente Denver Brown, junto a coinvestigadores de la Universidad de Texas en San Antonio, la Universidad de Rhode Island y Vanderbilt Health, y publicada en la revista «Nature Mental Health».
El estudio examinó cómo se relacionan el riesgo genético y la actividad física con el trastorno depresivo mayor en adultos, a partir de datos del programa de investigación All of Us de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, una iniciativa nacional para entender cómo las diferencias biológicas, de estilo de vida y ambientales influyen en la salud. Los investigadores combinaron respuestas a encuestas, historiales médicos electrónicos, datos genéticos y datos de actividad física a largo plazo registrados con dispositivos Fitbit.
Según el reporte del estudio, se analizaron más de 23.000 adultos, con una edad media cercana a los 56 años, y la actividad se midió de forma objetiva durante un promedio de casi un año y medio con los dispositivos. En lugar de preguntar solo si la persona tenía o no un diagnóstico, el equipo evaluó también la gravedad de los síntomas, para captar la variabilidad entre quienes tienen síntomas leves, moderados o importantes sin diagnóstico formal.
El hallazgo central es una interacción, no una receta. Tanto en pasos diarios como en minutos de actividad moderada a vigorosa, el patrón fue consistente: entre los adultos más activos, el riesgo genético se asoció con menor fuerza a la gravedad de los síntomas de depresión. Brown lo plantea como un paso hacia una medicina más personalizada, en la que conocer el riesgo genético de un paciente podría ayudar a conversar sobre el estilo de vida, incluido el posible papel de la actividad física.
Los límites deben leerse junto con el resultado. El diseño fue observacional, por lo que establece asociaciones e interacciones y no prueba que aumentar la actividad cause por sí sola la reducción del riesgo: la causalidad inversa tampoco puede excluirse, porque la depresión puede reducir la actividad en lugar de ser su consecuencia. Además, las puntuaciones de riesgo poligénico explican solo una parte modesta de la heredabilidad de la depresión y funcionan de forma desigual según la ascendencia. La nota informa sobre el estudio; no prescribe ejercicio como tratamiento ni sustituye la orientación de un profesional de salud.