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EE. UU. atacó la isla iraní de Qeshm en vísperas de las elecciones de medio mandato
Funcionarios estadounidenses describieron la operación como limitada y «defensiva»; Teherán no ha confirmado qué fue alcanzado ni ha dado cifras de daños o víctimas.
Estados Unidos atacó el lunes la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, en una operación limitada que se conoció horas antes de que abrieran las urnas para las elecciones de medio mandato. La agencia estatal iraní IRNA informó de cinco explosiones consecutivas en el interior de la isla y de residentes que avistaron dos aviones en la zona, aunque no confirmó si ambos hechos estaban relacionados.
La operación, adelantada por The Wall Street Journal, fue confirmada a CNN, NBC y ABC por funcionarios estadounidenses que la describieron como «defensiva». Según esas fuentes, el objetivo era impedir que Irán usara misiles tierra-aire contra activos estadounidenses en la región, después de que Teherán disparara contra una aeronave de Estados Unidos. El Mando Central (CENTCOM) no ha anunciado públicamente la operación ni ha respondido a las solicitudes de comentarios.
Una guerra que no termina de cerrarse
El ataque es, según las fuentes citadas por el Journal, el último de una serie de operaciones limitadas que Washington ha llevado a cabo en secreto en las últimas semanas, tras la gran oleada de bombardeos de principios de septiembre. Los mismos funcionarios insistieron en que no supone la reanudación de las hostilidades a gran escala y en que, de momento, no están previstos nuevos ataques.
Casi al mismo tiempo, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que había derribado un dron MQ-9 Reaper estadounidense, que según Teherán sería el número 55 de ese modelo, y otros dos drones de reconocimiento MQM-170 al sur de Qeshm. No está claro si esos derribos están relacionados con los ataques estadounidenses.
El presidente Donald Trump, que en la última semana se mostró optimista sobre un acuerdo diplomático y restó importancia a una reanudación de la guerra, dijo el lunes por la noche en Fox News que lo que ocurre con Irán «no es una guerra» y la describió como una «guerra muy suave». También afirmó que Estados Unidos «podría tener que ir tras» la montaña Pickaxe, donde Israel cree que Teherán guarda parte de sus reservas de uranio enriquecido. Su vicepresidente, JD Vance, aseguró el mismo día que ha habido «progresos» en la negociación y que ambos se sienten «bastante optimistas» sobre un acuerdo.
Teherán, sin embargo, enfrió ese optimismo. Un alto cargo iraní dijo a Reuters que ambas partes están lejos de un acuerdo y que Irán no aceptará las «exigencias excesivas» de Washington, como renunciar a sus más de 400 kilos de uranio altamente enriquecido o transferirlos a un tercer país. El canciller Abás Araghchí condicionó una paz duradera a la salida de las tropas estadounidenses de las bases del golfo Pérsico y aseguró que Irán aspira a un marco de seguridad regional «lejos de cualquier presencia extranjera».
El episodio mueve también al mercado petrolero: tras caer más de 7% el lunes por las esperanzas de un acuerdo, el Brent repuntaba el martes 1,3%, hasta 106,13 dólares el barril, según Reuters. Qeshm, la mayor isla del golfo Pérsico y situada a unos 22 kilómetros de Bandar Abás, es clave para el control iraní del tráfico por Ormuz, por donde antes de la guerra pasaban unos 20 millones de barriles diarios.