Salud y Belleza/Actualidad
El ejercicio estructurado mejora la supervivencia en cáncer de colon y la calidad de vida en cáncer de próstata, según dos ensayos
El ensayo CHALLENGE, publicado en «The New England Journal of Medicine» con 889 pacientes, halló una supervivencia libre de enfermedad a cinco años del 80,3 % con ejercicio frente al 73,9 % sin él; STAMINA, en «The Lancet Oncology» con 700 hombres, mejoró la calidad de vida y redujo la fatiga durante el tratamiento hormonal. La nota informa, no prescribe.
Dos ensayos clínicos aleatorizados de gran tamaño aportan nuevas pruebas sobre el papel del ejercicio físico estructurado en la atención oncológica. Los estudios CHALLENGE y STAMINA, publicados en «The New England Journal of Medicine» y «The Lancet Oncology» respectivamente, abordan dos tipos de cáncer y evalúan resultados distintos, pero coinciden en una conclusión: el ejercicio, prescrito de forma individualizada y con supervisión profesional, puede mejorar tanto la supervivencia como la calidad de vida de los pacientes.
El ensayo CHALLENGE («Colon Health and Life-Long Exercise Change») incluyó a 889 pacientes con cáncer de colon resecado que habían completado quimioterapia adyuvante, en 55 centros de seis países. La mitad recibió un programa estructurado de ejercicio aeróbico durante tres años, con sesiones supervisadas y apoyo conductual; la otra mitad recibió solo materiales educativos sobre salud. Tras una mediana de seguimiento de 7,9 años, la supervivencia libre de enfermedad a cinco años fue del 80,3 % en el grupo de ejercicio frente al 73,9 % en el grupo de control, una diferencia absoluta de 6,4 puntos y un riesgo relativo de recaída o muerte un 28 % menor. A los ocho años, el 90,3 % del grupo de ejercicio seguía vivo, frente al 83,2 % del grupo de control. Los eventos musculoesqueléticos fueron más frecuentes con el programa (18,5 % frente a 11,5 %), lo que refuerza la necesidad de intervenciones adaptadas a cada paciente.
El ensayo STAMINA se centró en 700 hombres con cáncer de próstata sometidos a terapia de privación de andrógenos, un tratamiento hormonal que puede provocar fatiga, pérdida de masa muscular y deterioro de la capacidad física. Durante 12 meses, el grupo de intervención combinó ejercicio aeróbico y de fuerza supervisado, asesoramiento nutricional, apoyo conductual y acceso gratuito a instalaciones deportivas. A los 12 meses, la calidad de vida específica del cáncer de próstata mejoró en 4,5 puntos en la escala FACT-P respecto al grupo de control, y la fatiga se redujo en 1,9 puntos en la escala FACIT-F. STAMINA no evaluó la supervivencia ni la reducción de recaídas: su aporte está en la calidad de vida durante el tratamiento.
Un editorial de «The Lancet Oncology» que analiza ambos trabajos advierte que el desafío ya no es solo demostrar los beneficios, sino lograr que estos programas se incorporen de forma efectiva y equitativa a los sistemas sanitarios: según los datos que cita, solo el 22 % de los supervivientes de cáncer en Estados Unidos cumplía entre 2020 y 2024 las recomendaciones de actividad aeróbica y fuerza. La nota informa sobre resultados de ensayos clínicos; no prescribe ningún programa de ejercicio.